Colección: Elizabeth Schneider

El telar y yo.
Siendo muy pequeña descubrí el telar y me encantó pero tuvieron que pasar muchos años para volver a encontrarme con él... Sin duda mi llegada al campo y afincarme en él dejó de manifiesto mi esencia que es el respeto y amor por la naturaleza, los animales, el medio ambiente, el aprecio por lo simple y con ello el tremendo amor que descubrí por las fibras nobles... primero fueron unos palillos y al poco andar un telar de peine. Con él he descubierto la belleza de una trama...
Cada proyecto parte de una idea, de un requerimiento pero que en el camino cambia y son los colores, las texturas que deciden por dónde avanza.